Zingarelli, Romeo y Julieta
Diciembre 2026 | ||||||
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La ópera de Napoleón
¿Quién no ha sido cautivado por el amor de Romeo y Julieta? Napoleón, este gran hombre de guerra con una pasión poco conocida por las artes y la ópera italiana, no es una excepción. Nicolò Balducci y Juliette Mey recrean el formidable dúo del castrato Crescentini y la adorada Grassini en esta ópera de Zingarelli.
La pasión de Napoleón por la ópera era ilimitada. Fascinado por Romeo y Julieta, este gran amante de la música hizo venir a su corte a una joven estrella italiana, la contralto Giuseppina Grassini, y al más brillante de los castrati, Girolamo Crescentini, el único cantante capaz de hacer llorar al Emperador. Invitado a Francia entre 1806 y 1812, Crescentini animó las veladas de la Capilla Imperial del Palacio de las Tullerías junto a Grassini, nombrada Primera cantante de Su Majestad el Emperador… y su amante. La pasión musical de Napoleón se centraba en la ópera italiana, como lo demuestran los 143 conciertos de solistas italianos en la corte entre 1810 y 1815.
El proyecto favorito de Grassini y Crescentini era la ópera Giulietta e Romeo de Zingarelli, estrenada en La Scala en 1796 y representada numerosas veces en París para Napoleón por sus dos cantantes preferidos. «Me inspiran heroísmo», declaró Napoleón. Este dúo estelar del Imperio revive gracias a Nicolò Balducci y Juliette Mey, rescatando esta ópera hoy completamente olvidada, que triunfó en toda Europa durante tres décadas gracias a su suntuoso bel canto: ¡esta es la ópera de Napoleón!
Royal Opera Production / Palace of Versailles Spectacles / Royal Opera Productions
Programa y reparto
Ópera en tres actos con libreto de Giuseppe Maria Foppa, estrenada en La Scala de Milán en 1796.
Cantada en italiano.
Representación en italiano con sobretítulos en francés e inglés.
Primera parte: 50 minutos
Intermedio
Segunda parte: 1 hora
Nicolò Balducci, Juliette Mey, Krystian Adam, Valentino Buzza, Théo Imart, Fanny Valentin
Coro y Orquesta de la Royal Opera
Director musical: Stefan Plewniak
Director escénico: Gilles Rico
Palacio de Versalles
Versalles, símbolo de la monarquía triunfante, tuvo una función artística igual que política. Luís XIV reunió en su dominio a los artistas más brillantes de la época, y permitió la eclosión de nuevos estilos. Este marco, configurado por las artes, fue el escenario de las fiestas más fastuosas: Teatro, ópera, ballet, fuegos artificiales, espectáculos ecuestres, náuticos y banquetes se sucedían en la cumbre.
Fiel a su historia, el Palacio de Versalles sigue siendo el escenario de una vida cultural y artística muy variopinta: Grandes Aguas, óperas, conciertos, ballets, grandes espectáculos, serenatas, Gran baile de disfraces y exposiciones de arte contemporáneo. Artistas de gran renombre vuelven a insuflar la vida a los espacios más hermosos con creaciones clásicas y contemporáneas.
El Palacio de Versalles (en francés: Château de Versailles, castillo, mansión de Versailles) es un edificio que desempeñó las funciones de una residencia real en siglos pasados. El palacio está ubicado en el municipio deVersalles, en Île-de-France. Su construcción fue ordenada por Luis XIV, y constituye uno de los complejos arquitectónicos monárquicos más importantes de Europa.
Con sus tres palacios, sus jardines y su parque, Versalles es un dominio inmenso. Si bien Luis XIII hizo edificar allí un pabellón de caza con un jardín, Luis XIV es su verdadero creador, ya que le dio su amplitud y determinó su destino.
Luis XIV dejó París y decidió construir Versalles como una pequeña ciudad alejada de los problemas. Tendría varias etapas constructivas, marcadas por las amantes de Luis XIV.
El jardín de Versalles es clasicista, ordenado, racionalizado. Con el paisajismo se obliga a la circulación. Crea una organización que relaciona todas las esculturas y fuentes y ensalza la monarquía. Las esculturas se señalan unas a otras. Progresiva civilización del jardín: muy ordenado, podado y cuidado en la zona próxima al palacio, y después se va asilvestrando, es decir que se hace más silvestre a medida que nos alejamos del palacio.
Tres siglos después de su creación, el dominio sigue siendo considerable pues cuenta con 800 hectáreas, 20 km de caminos, 200 000 árboles, 35 km de canalizaciones, 11 hectáreas de techumbre, 2 153 ventanas y 67 escaleras.
El conjunto del palacio y parque de Versalles, incluyendo el Gran Trianón y el Pequeño Trianón, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.
Versalles vivió el apogeo de la Francia de los Borbones, pero también su destrucción: en Versalles se establecieron los Estados Generales desde 1789 hasta el 6 de octubre. En esta fecha, el palacio fue tomado por el pueblo y el rey y su familia obligados a trasladarse e instalarse en París. Desde entonces Versalles quedó vacío. En 1792, tras la caída de la monarquía, fue saqueado. Napoleón Bonaparte acarició durante un tiempo la idea de convertirlo en su palacio imperial, pero Versalles ya no se utilizará hasta el retorno de la monarquía. Luis Felipe encargó a su ministro Camille Bachasson, conde de Montalivet la conversión del palacio en museo: de esa época data la dedicatoria: "A todas las glorias de Francia".
Versalles ya sólo se utilizó de forma episódica o anecdótica. El palacio fue el cuartel general del ejército prusiano en 1870 durante el asedio de París. El emperador alemán fue coronado el 18 de enero de 1871 en la Galería de los Espejos. En él se refugiaron, durante la Comuna, Adolphe Thiers y su gobierno, sentándose en el gigantesco hemiciclo, en los sillones color burdeos hasta 1879. Después fue el centro de las elecciones presidenciales de la III y la IV República. Se decoró con grandes frescos que evocaban la guerra, la agricultura, el comercio, la industria y la paz. El Tratado de Versalles se firmó el 28 de junio de 1919, que puso fin a laPrimera Guerra Mundial.

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